dijous, 3 de març de 2011

EL MUNDO DE LAS HADAS
Había una vez una niña llamada Ailu, vivía en el mundo de las hadas.
Su cumpleaños era mañana y su familia estaba preparando la fiesta y el árbol: las hadas tenían una tradición: cuando cumplían los 10 años avisaban al árbol mágico que se abría y aparecían diferentes puertas, la persona que cumplía años tenía que elegir una puerta y quedarse a vivir en ella sin su familia.
Las hadas no se llevaban bien con los humanos, cuando un hada iba al mundo humano se hacía invisible y los humanos no la podían ver, sólo oír.
Llegó el cumpleaños de Ailu y muy contenta fue a su casa donde su familia y amigos salieron de los escondites y le dijeron a coro:
- ¡Feliz cumpleaños!
Se pasaron toda la tarde comiendo, jugando y bailando.
Llegó el atardecer y todos la acompañaron al árbol mágico, Ailu se despidió de sus amigos y familiares, eligió una puerta y se fue.
Cuando abrió la puerta vió un mundo muy distinto al suyo: había coches, tiendas…tal y como su padre le explicó que era el mundo de los humanos y se dio cuenta de que estaba en él. Pasó por delante de una escuela y vió una niña de su misma edad y fue a hablar con ella, pero la niña , llamada María, no la veía.
María se fue a su casa y Ailu la siguió.
En la habitación de María, el hada le comenzó a hablar, María pensaba que estaba loca y no hizo caso, Ailyu muy triste se fue de su casa.
Ailu estaba muy triste y como era de noche, y vió una tienda de colchones se quedó a dormir en ella.
Pasaron semanas y Ailu volvió a ver a María.
Comenzó a hablarle y le dijo que era un hada, pero María seguía pensando que estaba loca. María fue a su casa y entró corriendo en su habitación, comenzó a mirar libros de hadas y a buscar en internet si existían.
En internet ponía que sí existían , pero que al llegar al mundo de los humanos se volvían invisibles , aunque se las podía oír. Entonces, María se dio cuenta de que no estaba loca.
Fue corriendo al colegio para ver si el hada seguía allí, la estuvo llamando un rato:
- Hada, hadita…¿estás ahí?
Pero no estaba.
Al día siguiente, salió del colegio y escuchó otra vez la voz del hada.
Comenzaron a hablar y fueron a casa de María.
Ailu le dijo que no podía decir a nadie que existían las hadas, porque si se enterara todo el mundo ellas desaparecerían. Mientras María hablaba con Ailu, entró su madre y le preguntó que con quién hablaba y ella dijo que hablaba sola, su madre se lo creyó.
Y así fue como Ailu consiguió una amiga en el mundo humano y se quedó a vivir con ella.

Fin.

Júlia y Rubén